jueves, 28 de julio de 2011

El chico cabra #2


Hoy.
Después de un bajón de tensión de la órdiga por circunstancias X, entre mareos y piernas que no responden, sudores fríos y visión nubilosa, después de intentar suavizar los síntomas que si de pie, que si sentado, que si tumbado, que si caminando... se me ocurre que igual viene bien tumbarse en la cama y cerrar los ojos cinco minutillos.
Pues bien.
Los cinco minutillos se han convertido en tres horas, 175 minutos más de lo esperado.
LA CUESTIÓN ES:
Después de despertar me notaba mejor, y no solo físicamente, sino que me e levantado amando a todos y cada uno de los seres vivos (o no) que existen, hallan existido o existirán del universo. Lo que me da a entender que el echo de pasarlas putas y resurgir babeando entre sabanas de algodón es lo más cerca que e estado del nirvana.
Triste o no, si existe aquello que estudia la metafísica (que lo dudo), si de verdad existen 9 dimensiones y solo captamos 4 (pobre pobre pobre cerebro humano pobre) llegar a experimentar cosas como ver el sonido no solo se consigue con ciertas substancias naturales, que también, sino con acciones cotidianas que se transfiguran para darnos mas visión de campo. Es como cuando te paras a ver a alguien untando mermelada en una tostada y el tiempo se ralentiza y puedes ver la singular y pura belleza de lo que esta haciendo... no se, quizás aun este atontado.
Por cierto, estoy escuchando ahora mismo la banda sonora del Señor de los Anillos, exactamente Khazad-dum y estoy teniendo un orgasmo mental con los coros, joder, adoro las orquestas corales.
Necesito comer chocolate.

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